Home / Desinfluenciando la mente / La era de los expertos instantáneos

La era de los expertos instantáneos

En la era de la sobreinformación, opinar se ha vuelto casi automático.

Vivimos en una época donde la información circula a una velocidad que hace apenas unas décadas habría parecido imposible. Basta con abrir el teléfono para encontrarse con noticias, hilos explicativos, videos de análisis, opiniones, datos, estudios, sobre prácticamente cualquier tema. 

Pero la pregunta es:  ¿estamos informados  o creemos estarlo?

Hoy es fácil sentir que sabemos de política, de salud, de economía, de relaciones, de crianza, de nutrición o de psicología. Si Bad Bunny se presenta en el Super Bowl, somos expertos en representación cultural y música; si Estados Unidos ataca o Irán responde a Israel, nos volvemos expertos en geopolítica.

Leemos un hilo, vemos un video de un minuto, escuchamos un podcast breve y de pronto pareciera que ya tenemos una postura firme. No solo una idea, una opinión formada. Y muchas veces, también la necesidad de defenderla.

Las redes sociales han amplificado algo que siempre ha existido:  el deseo de opinar. La diferencia es que ahora hay un espacio permanente para hacerlo. Cada tema se convierte en conversación pública y cada conversación en una arena donde todos participan.

El problema no es opinar. El problema es cuando confundimos información fragmentada con conocimiento profundo.

Saber un poco de algo no es lo mismo que comprenderlo. Escuchar varias versiones no necesariamente significa entender un fenómeno. Y repetir argumentos que circulan en internet no nos convierte automáticamente en expertos.

En medio de tanta información también aparece otro fenómeno:  la sobreinformación. Cuando todo llega al mismo tiempo, cuando cada tema tiene miles de voces opinando, cuando cada noticia tiene decenas de interpretaciones, la claridad se vuelve más difícil.

Paradójicamente, en la era con más acceso a la información también vivimos una era donde la certeza parece cada vez más escasa.

Quizá la clave no sea necesariamente opinar de todo, sino aprender a escuchar más, leer y ser críticos con la información que consumimos antes de formar una opinión propia.

Tal vez la verdadera madurez intelectual de nuestro tiempo no esté en tener una opinión sobre todo, sino en saber cuándo hablar y cuándo aceptar que todavía estamos aprendiendo.

Por : Evylú https://www.instagram.com/evyylu/

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas entradas