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¿Amor o transacción?

¿Qué pesa más, lo que somos o lo que ofrecemos?

El cine, más allá de entretenernos, puede abrir debates y dejarnos con preguntas profundas. Eso es precisamente lo que logra la más reciente película romántica de Dakota Johnson, Chris Evans y Pedro Pascal: Materialistas.

¿Es el amor un mercado transaccional en el que quien tiene más para ofrecer obtiene la “mejor opción”? ¿O deberíamos seguir creyendo en la historia de siempre: que el amor todo lo puede?

En Materialistas, los personajes se mueven entre citas, conversaciones y expectativas que parecen más un intercambio de ofertas que una búsqueda genuina de conexión. Se habla de estabilidad, de lo que cada uno puede “aportar” y de lo que espera recibir a cambio. El amor se mide casi como un contrato: beneficios, riesgos y conveniencia.

Esto, hasta cierto punto, no me parece negativo. A lo largo de la película vemos a los personajes en citas con diálogos profundos y preguntas cruciales para iniciar una relación. Porque temas como los valores, la educación financiera, la visión a futuro y la comunicación son indispensables para construir un vínculo sólido. No por nada, las estadísticas muestran que las principales razones de ruptura en las parejas son la falta de comunicación, los problemas financieros, la ausencia de compromiso, de respeto o de valores compartidos.

Sin embargo, lo peligroso surge cuando la vara de medición parece centrarse únicamente en lo que alguien puede ofrecer, más que en quién es. Esto convierte el proceso de crecimiento personal en una presión constante por “demostrar” valor, una carga que sienten tanto mujeres como hombres: ellas, al intentar ajustarse a estándares de belleza y juventud; ellos, al enfrentarse a la exigencia de ser proveedores y competir en un mercado sentimental que no perdona debilidades.

Y en el otro extremo está la idea romántica de que “el amor lo puede todo”. Pero, aunque el amor es indispensable, debemos preguntarnos si realmente basta por sí solo. ¿Puede sostener una relación en la que existen expectativas distintas, deseos opuestos, escalas de valores divergentes, creencias distintas y contextos económicos o socioculturales desiguales?

Materialistas funciona como un espejo que refleja cómo vivimos el amor en una sociedad atravesada por la economía, las apariencias, las presiones sociales y el hiperconsumo acelerado. Lo que nos lleva a cuestionarnos: ¿cuánto de nuestras relaciones debería basarse en lo que sentimos y cuánto en lo que creemos que debemos ofrecer?

Por: Evylú https://www.instagram.com/evyylu/

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