Del puerto a la Ciudad de México, con sabor a hogar | Alejandro Simg dejó Coatzacoalcos para perseguir su sueño.
Dejar el lugar en el que se ha crecido, al que se llama hogar y se conoce a la perfección, es una decisión difícil. Implica tomar riesgos en busca de nuevos sueños. Igual de desafiante es construir esos sueños en una tierra desconocida, empezar desde cero en un sitio donde nadie te conoce. Es un riesgo que no todos se atreven a tomar, pero detrás de esos riesgos pueden esconderse grandes logros.
Esta es la historia de Jesús de Veracruz, un restaurante fundado por Alejandro Simg, originario del puerto de Coatzacoalcos, quien se mudó a la Ciudad de México para estudiar la universidad y fue ahí donde nació él el deseo de crear algo diferente.
Alejandro cuenta que desde pequeño le apasiona la comida, y uno de sus mayores sueños siempre fue tener su propio restaurante. “Lo intenté varias veces y, hace un año, se dio”, comenta.
En la capital, notó un mercado cargado de nostalgia: la de los veracruzanos que extrañan los sabores de su tierra. Así nació Jesús de Veracruz, un restaurante que busca llevar al centro del país los antojitos más representativos de todo el estado. Actualmente, su menú incluye los platillos más emblemáticos del sur de Veracruz — especialmente de Coatzacoalcos y sus alrededores —, aunque Alejandro planea incorporar recetas del centro y norte del estado en el futuro.
Llevar una idea tan ambiciosa a la realidad no ha sido fácil. “Tener un restaurante es un reto enorme, uno no sabe cómo va a evolucionar todo… No sabía cuál sería la respuesta de la gente”, confiesa. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre, Alejandro ha decidido enfrentar cada obstáculo con determinación. “Si las cosas se hacen con amor, dedicación y disciplina, se materializan”, afirma.
A medio año de su apertura, Jesús de Veracruz se ha convertido en uno de los lugares favoritos de los veracruzanos en la Ciudad de México, gracias a su auténtico sabor jarocho, que combina sabor y nostalgia en cada platillo.
Con una visión clara, Alejandro ya piensa en expandir el concepto a nuevas sucursales. El joven empresario, de 31 años, alienta a otros emprendedores porteños a no temerle a sus sueños: “No tengan miedo de emprender. Si eres dedicado, las cosas suceden”, concluye.
@ jesusdeveracruz_cdmx








