La terapia vital para pacientes con enfermedad renal.
La enfermedad renal crónica constituye una enfermedad irreversible, no curable, donde actualmente, sabemos que la diabetes y la hipertensión arterial crónica son las principales causas de daño en los riñones que nos puede llevar a una insuficiencia, al grado que, en etapas finales, será necesario sustituir la función del riñón con diálisis. La terapia de sustitución renal es el reemplazo de la función del riñón en pacientes con insuficiencia renal, y en ocasiones suele ser útil cuando los riñones son dañados por intoxicación por medicamentos como metformina, algunos alcoholes, sin embargo, desafortunadamente esta debe mantenerse durante toda la vida. o bien hasta que se realice un trasplante de riñón.
Los tipos de terapias que actualmente existen son: la hemodiálisis, diálisis peritoneal, hemodiafiltración, que se van a encargar de intercambiar los solutos (urea, potasio y creatinina) y extraen el exceso de líquidos por medio de la diálisis y la filtración a través de membranas permeables.
La hemodiálisis, se caracteriza por filtrar la sangre del paciente y de esta forma remover las toxinas, sales minerales y líquidos del paciente, debe ser completamente un tratamiento indicado por nefrólogo, y se realiza en hospitales o clínicas, el tiempo y frecuencia de sesiones dependerá de la gravedad del daño en el riñón, pueden indicarse sesiones de 3-4 horas, 3 a 4 veces a la semana; sin embargo, este tipo de terapias no sustituyen todas las funciones que el riñón realiza, como es el control de la presión, producir eritropoyetina, ayudar en la absorción de calcio y fosforo; así también durante la realización de este tipo de terapias pueden perderse vitaminas y proteínas; motivo por el
cual el nefrólogo estará capacitado en indicar tratamiento para reponer calcio, vitamina D, hierro, eritropoyetina y antihipertensivos, los cuales ayudan a controlar la presión arterial.
El elegir entre una terapia y otra dependerá de varios factores, entre ellos, la necesidad primaria (es decir, eliminación de solutos, de agua o de ambos), la indicación subyacente (insuficiencia renal aguda o cónica, intoxicación), el acceso vascular, la estabilidad hemodinámica, la disponibilidad, la experiencia local y la preferencia y capacidad del paciente. Una vez iniciada requerirá de un equipo multidisciplinario que debe incluir a un nefrólogo, un psiquiatra, un asistente social, un nutriólogo especialista en pacientes renales, enfermeros; para poder lograr una terapia con los mejores resultados posibles, con el objetivo principal de mejorar la calidad de vida del paciente.








